Continuamente escuchamos que debemos iluminar nuestro rostro para que aparente naturalidad, transparencia y juventud, pero ¿Sabemos aplicarlo correctamente?.
Pues bien, la clave es la de llevar la luz a los sectores oscuros y hacer brillar las zonas más bonitas para resaltarlas. Cada vez los iluminadores, se transforman en un instrumento más imprescindible para los maquilladores profesionales en su set de maquillaje, por ello, debemos de aprender de ellos e ir incorporándolos poco a poco a nuestra rutina de maquillaje, puesto que nos proporcionarán un efecto, más que favorecedor. Además potencian la luz de la piel y son los mejores aliados para acabar con la apariencia de un rostro apagado, estresado y cansado.
NO CONFUNDAS NUNCA EL CORRECTOR CON EL ILUMINADOR:
Eso sí, muy muy importante, es no confundir los iluminadores con los correctores, hay que tener mucho cuidado con esto. Recuerda que con el iluminador no se puede corregir, porque se crearían brillos en zonas del rostro inadecuadas. El corrector sirve para tapar granitos o disimular ojeras y el iluminador es un producto que hace que desaparezca cualquier rastro de cansancio y añade un toque de luminosidad. Generalmente se presentan en cómodos pinceles difusores, que permiten tenerlos siempre a mano, para poderte dar un toque en cualquier momento y lugar, pero también los puedes encontrar en otras texturas.
Para aprender a usar los iluminadores es necesario que prestes atención a lo siguiente.




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